Día Mundial del Rinoceronte: una demanda sin evidencia científica empuja especies enteras hacia la extinción

Buenos Aires, 22 de septiembre de 2026 — Cada 22 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Rinoceronte, una fecha que comenzó a celebrarse en 2010 para visibilizar la amenaza que enfrentan las cinco especies que sobreviven hoy: el rinoceronte blanco y el negro, en África, y el indio, el de Sumatra y el de Java, en Asia.

Una creencia sin eficacia medicinal demostrada, sostenida durante siglos

El cuerno de rinoceronte está compuesto principalmente de queratina —una proteína presente también en las uñas y el cabello humano— y no existe evidencia clínica que demuestre que pueda curar enfermedades como el cáncer. Aun así, sigue siendo utilizado en prácticas de medicina tradicional en algunos países asiáticos y también como objeto asociado al estatus y el lujo.

Esa demanda sostiene un mercado ilegal que continúa teniendo consecuencias devastadoras. Solo durante 2025, 352 rinocerontes fueron víctimas de la caza furtiva en Sudáfrica, lo que equivale a casi un rinoceronte por día.

Especies que no se recuperan al mismo ritmo en que se las mata

El rinoceronte negro está clasificado en peligro crítico de extinción, con alrededor de 6.800 ejemplares en libertad. La situación de las especies asiáticas más amenazadas es todavía más extrema: se estima que quedan alrededor de 50 rinocerontes de Java y entre 34 y 47 rinocerontes de Sumatra en libertad.

Su reproducción extremadamente lenta —con gestaciones que pueden extenderse alrededor de 16 meses y largos intervalos entre nacimientos— dificulta que las poblaciones puedan recuperarse frente a amenazas como la caza furtiva y la pérdida de hábitat.

El problema no termina en la caza furtiva: hay que terminar con el uso de animales

Poner el foco exclusivamente en quienes realizan la caza furtiva deja afuera una pregunta fundamental: quién sostiene la demanda que lo hace rentable.

“Perseguir al cazador furtivo sin cuestionar la demanda es atacar la punta de un problema mucho más grande. Mientras exista un mercado dispuesto a pagar fortunas por productos obtenidos de animales, va a seguir habiendo alguien dispuesto a satisfacerlo. La solución no es administrar esa explotación: es terminar con ella”, señaló Jesica Bon Denis, fundadora y directora ejecutiva de Animal Interseccional.

El cuerno se ha utilizado o promocionado para distintas afecciones, pero no existe evidencia clínica que demuestre que pueda curar enfermedades como el cáncer. Al mismo tiempo, recurrir a productos de fauna silvestre en reemplazo de tratamientos médicos eficaces puede representar un riesgo adicional para quienes buscan una cura.

“Un rinoceronte no es un medicamento, un objeto de lujo ni un recurso. Es un animal que existe por sí mismo y no para nuestro uso. Si queremos evitar que estas especies desaparezcan, tenemos que dejar de preguntarnos cómo explotarlas y empezar a cuestionar por qué seguimos creyendo que tenemos derecho a hacerlo”, finalizó Bon Denis.



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